La Comunicación Interna En Las Organizaciones

Editorial

8 de Noviembre de 2016


Somos concientes de las dificultades y desafíos que nos impone la Batalla de las Ideas, es decir, la guerra que se desarrolla por medio de las comunicaciones y la prensa, lo que incluye redes sociales, radio, televisión, prensa escrita, internet, el boca a boca y hasta la reproducción y profundización de la idiosincracia conservadora, opresiva y fascista en la sociedad, a fin de imponer la visión hegemónica de la realidad, propia del capitalismo que nos domina. Sobre este tema, tenemos todo un mundo que reflexionar, evaluar los aciertos y errores que hemos venido cometiendo, reconocer acumulados históricos del movimiento popular en su conjunto, las realidades de nuestras organizaciones frente a esta Batalla, las capacidades y defectos del enemigo, etc. En primer lugar, nos debemos como principio revolucionario, superador y fundamental, la práctica permanente de autocriticarnos y ver qué estamos haciendo hacia dentro, nosotros mismos entre nosotros mismos, con la comunicación.

En el afán de sacar las tareas, no se debaten las formas y los contenidos de ellas, cómo las hacemos, quiénes participan, cómo las orientamos para que nos brinden acumulados políticos, organizativos, pedagógicos, comunicacionales. ¿Cuántas veces no repetimos la misma actividad? ¿Cuántas veces no dejamos botadas tareas, objetivos, porque se considera que 'eso no funciona'? ¿No será que no estamos pensándonos colectivamente cómo sacar adelante el trabajo? Si algo no funciona es porque lo estamos encarando de manera incorrecta, no porque 'la gente no entiende, por eso no nos prestan atención.

La única manera de superarlo es aprendiendo a distribuir tareas, asignar roles, dar confianzas, no excluir a las mujeres o a los jóvenes de las tareas fundamentales, ser concientes de las capacidades y limitaciones de cada compañero; y todo esto solo se puede hacer pensándonos la organización entre todos y mejorando mucho mas nuestra comunicación. ¿Cómo puede ser que no soportemos criticarnos, decirnos la verdad sobre lo que pensamos? ¿No es esa una actitud vanidosa y egocéntrica? Tenemos que poder hablar entre nosotros abiertamente, practicar la cultura del debate crítico, siempre partiendo del principio de que somos compañeros de lucha, de que el objetivo común es sacar adelante la organización, ir cumpliendo las tareas, las metas, los objetivos y acercarnos cada vez más al país que queremos. Necesitamos avanzar en el camino de la unidad y fortalecernos como movimiento popular, para que nuestras voces y acciones se vuelvan masivas. Para esto necesitamos desarrollar cada vez más músculo, y la única manera de hacerlo es ejercitándolo.

Una vez que practiquemos una comunicación inteligente y dialógica hacia dentro de nuestras organizaciones, estaremos en capacidad de hacerlo con el resto del pueblo.