ELEMENTOS DE ANÁLISIS DE LOS ORÍGENES DEL CONFLICTO SOCIAL Y ARMADO COLOMBIANO: Desde la perspectiva histórico política (III).

Por: Prensa Alternativa Cauca

12 de mayo de 2016

"La construcción del modelo económico capitalista, su instauración y profundización son sin duda, la causa más sensible de los orígenes de nuestro conflicto"

INTRODUCCIÓN

Colombia, ve una luz de esperanza con el proceso de paz entre el gobierno colombiano, las FARC-EP y el ELN. Luego de décadas de confrontación armada en el que primo la salida militar como objetivo del establecimiento, hoy, se vive un clima de ilusión para acabar con las desigualdades sociales, el terrorismo de Estado y la inexistencia de la democracia en nuestro sistema político.

El contexto en el que vivimos hace que los esfuerzos de las comunidades organizadas sean en torno a rodear el proceso para construir una paz estable y duradera. Es así, que desde los ámbitos académicos, organizativos y de comunicación se debe propiciar elementos que permitan abrir un gran debate sobre los orígenes y responsabilidades del conflicto social y armado colombiano.

El presente documento es eso; un texto basado en la lectura del Estado, el sistema político y los partidos políticos en relación a las causa del conflicto por el que hoy atravesamos, desde una perspectiva histórica

ESTADO, SISTEMA POLÍTICO Y CONTRAINSURGENCIA

A partir del consenso en establecer una comisión histórica que intente construir una memoria plural, democrática de las causas del conflicto, su persistencia y sus impactos se hace necesario investigar de manera objetiva, la mayor responsabilidad de los actores del conflicto.

La construcción del modelo económico capitalista, su instauración y profundización son sin duda, la causa más sensible de los orígenes de nuestro conflicto: desigualdades sociales, genocidios, clientelismo, cultura contrainsurgente, son algunos matices que promueve el modelo.

Sin embargo, es indispensable analizar los orígenes del conflicto en relación al sistema político, sus funciones y métodos de construcción de País. En esta perspectiva se requiere indagar en la historia, es decir, hay que entrelazar cada momento y cada suceso como campos de acción de una línea transversal.

Para promover un dialogo sobre nuestra situación se hace necesario profundizar en los elementos estructurales de la sociedad más allá de lo económico; los factores políticos, ideológicos y culturales, son sin duda elementos para analizar y reconstruir.

En esa medida es pertinente analizar la construcción del Estado, el poder político, la participación política, los partidos, la emergencia de proyectos alternativos y los antecedentes de la subordinación a Estadio Unidos.

Es así, que luego de los rezagos coloniales en nuestro País, se comenzó a abrir paso la modernización acompañada del imperialismo estadounidense. Para 1846 la firma del tratado mallarrino Bidlack le confirió privilegio al País del norte para utilizar el istmo de Panamá en el desembarco de tropas, al punto crítico de violar nuestra soberanía 14 veces entre 1850 y 1902.[1]

Para Sergio de Subiría construir estas "unidades de análisis son imperantes a la hora de hacer una interpretación critica de los orígenes del conflicto social armado en Colombia.", al igual que la interpretación histórica de nuestro País.

El siglo XX se puede catalogar como el "despegue" de nuestro País, se acaba la hegemonía conservadora, comienza a instaurarse el proceso de formación capitalista con la intervención del Estado. Se agudizan los conflictos y se presentan huelgas en el territorio colombiano. Este momento de nuestra historia, de formación capitalista abre la brecha a los orígenes del conflicto colombiano tal como lo hemos vivido en carne propia; la cultura que nos dejó la colonia española, la creciente tenencia de la tierra y la explotación promovió y ayudo a construir la violencia en nuestro País; las luchas agrarias, urbanas y obreras salen a la luz del día, así mismo se comienza a modificar la esfera política. Esta época está marcada por la estructuración del Estado como defensor del capital y en esa medida la violencia se hace camino por las desigualdades sociales.

Mientras se construía el Estado, como elemento represor y articulador de la clase en el poder para aplacar las peticiones de los desposeídos, se abrió paralelamente lo que Renán Vega llamo "la contrainsurgencia nativa" que tuvo como objetivo reprimir las protestas sociales y crear un enemigo imaginario en Colombia; el comunismo.

Las desigualdades sociales y las diferencias políticas en nuestro País fueron solucionadas del mismo modo que Marx lo teorizaba en siglos anteriores; mediante el asesinato de su contendor político. Casos emblemáticos fueron el aniquilamiento del movimiento gaitanista y el genocidio contra la Unión Patriótica y hoy, el inicio de la eliminación física del movimiento político y social Marcha Patriótica.

Los intentos del Estado, por aplacar la conflictividad no fueron más que reformismos a las leyes imperantes, táctica de la burguesía colombiana para menguar la fuerza de las organizaciones nacientes, siempre enmarcado dentro de innovaciones capitalistas. Un claro ejemplo fue la legislación agraria; nunca se tocó la estructura de la tierra, la concentración de esta fue un inamovible.

Es síntesis; esta etapa de nuestro País gira en torno a modernizar la nación en la vía de acumular capital. Todas las reformas sociales de los años 30 fueron para coptar estratégicamente las fuerzas divergentes con el orden social naciente. El sistema político colombiano siempre estuvo absorbido por el poder económico, los desarrollos democráticos nunca fueron reales. La concentración del poder se mantuvo en pocas manos y los imaginarios se concentraron en una cultura contrainsurgente, cuando aún no existía insurgencia.

Durante décadas, mediante la subordinación estratégica de Colombia a Estados Unidos se legisló en pro de favorecer el capital extranjero y de explotar nuestros recursos naturales como lo fue el petróleo, así como de ir fortaleciendo un ejército contrainsurgente como bien lo asesoro el País del norte; la adopción del servicio militar obligatorio en 1940 fue un caso ejemplar.

Ante esta subordinación de nuestro País y tomando como referente internacional a la URSS, se empezó a conformar lo que diversos autores llaman el "bloque contrainsurgente", que entre otros aspectos tuvo; desarrollos antidemocráticos, el miedo al pueblo, la configuración del anticomunismo cuando aún no existía comunismo, primero desde el partido conservador y luego mediante la doctrina estatal para perseguir la lucha popular.

Es así, que mientras el sistema político se rendía a los pies del imperialismo estadounidense, el movimiento gaitanista, que aglutinaba la base social y empobrecida de los dos partidos tradicionales, comenzaba a cualificarse y poner en riesgo el poder político del Estado, lo que tuvo como respuesta del establecimiento el asesinato del líder popular y liberal Jorge Eliecer Gaitán, que luego de ello condujo a que campesinos liberales se agruparan en las llamadas autodefensas campesinas para poder sobre vivir a la arremetida estatal.

Fueron años de persecución a la base de los liberales mediante asistencia militar de EE.UU con el objetivo de arrasar con cualquier propuesta de cambio social, al punto de llegar a que en la España franquista se acordara entre las altas esferas de los partidos políticos tradicionales, el comienzo de lo que se llamaría el FRENTE NACIONAL. Pacto burgués para alternarse el poder y los cargos del Estado por cuatro periodos.

Esta época estuvo marcada por un claro estado de sitio. "De los 192 meses de duración del frente nacional, 126 estuvieron marcados por el estado de sitio". Las desigualdades se acentuaron, la urbanización salió a flote y se expandió la economía transnacional de las drogas de uso ilícito. Esta etapa en el país se enmarca con una gran concentración de tierra, pues las propuestas de reforma agraria fueron incumplidas; a diferencia de las contrarreformas que si se llevaron a cabo.

Las luchas sociales fueron teniendo autonomía en la confrontación, al punto de presentarse una por día. "se registran 9.981 protestas sociales entre enero de 1958 y diciembre de 1990, lo que significa 302 al año; en promedio prácticamente una por día. La intensidad no ha sido la misma en todas las etapas, y se puede verificar que hasta 1974 el promedio de protesta era de dos por día, que se agudiza luego de 1975 a más de una diaria."[2]

Una clara característica de esta época es la expansión del terrorismo de Estado (constantes ataques a las luchas campesinas), la instauración cultural de la ideología contrainsurgente y anticomunista ya consolidada y asesorada por los Estado Unidos

En síntesis podemos plantear que esta etapa estuvo marcada por un Estado profundizador del modelo capitalista, antidemocrático, pues solo era disputada por los partidos tradicionales, por el nacimiento del movimiento insurgente de tipo comunista, de la autonomía en las luchas sociales y populares y la construcción de una contrainsurgencia dirigida y sistematizada.

A partir de 1991 la configuración política de nuestro País entra en un debacle social, muestra una grave crisis de derechos humanos y la fuerte configuración del paramilitarismo articuladas en las AUC y que luego mutaron a las mal llamadas "bandas criminales". Otro punto importante es la consolidación del terrorismo de Estado basado en la doctrina amigo- enemigo, el auge del movimiento insurgente y el ascenso de la economía transnacional de las drogas ilícitas.

El caso del narcotráfico en Colombia ha sido tratado en cierta medida militar, pero al eslabón más débil de una gran cadena multinacional de la economía ilegal; el campesino que siembra la coca.

Citando a de Zubiria en "un informe de las naciones unidad en el 2008, concluye, que los miles de cultivadores de cosa reciben tan solo el 1.3% del valor del mercado, mientras que los traficantes medianos dentro de los EE.UU reciben el 70% del valor."[3]

Un factor predominante en relación con el Estado colombiano es el paramilitarismo; permiten el afianzamiento del modelo neoliberal, se mantienen bajo el narcotráfico, se vuelven poder en algunas regiones del País promoviendo el clientelismo y profundiza a sangre una cultura contrainsurgente que ha estado presente por décadas.

Esta estrecha relación entre la contrainsurgencia y el Estado colombiano es un punto nodal en las conversaciones de la Habana. El gobierno colombiano no reconoce que su nacimiento es producto de un modelo de explotación y de un sistema político ajustado a las necesidades del gran capital. Esta contrainsurgencia ha tenido una serie de variaciones a lo largo de los años; contra chusma, pájaros, chulavitas, policías de paz, convivir, paramilitares, bacrim, entre otros han sido su restructuración para seguir vigentes en la política colombiana.

Un claro ejemplo, para no ir lejos de lo que hoy vivimos, de la relación del paramilitarismo con el sistema político y los partido tradicionales es la incautación en uno de los carros del congreso de la república, de más de 613.000.000 millones de pesos, que de acuerdo a las investigaciones, es dinero que hace parte del sistema de financiación de las BACRIM.

En conclusión podemos decir que no podemos conseguir una paz estable y duradera siempre que el Estado no reconozca la responsabilidad que ellos tienen en los orígenes del conflicto, que a partir de su configuración política y económica comienza la conflictividad social y armada, que por décadas ha tenido sumida a nuestra sociedad en la pobreza y la explotación. Mientras el sistema político actué de la misma manera seguirá presentándose genocidios a la oposición política.

Finalmente, que mientras no se aborde con clara responsabilidad el nacimiento del paramilitarismo y las estructuras contrainsurgentes no podrá establecerse un proceso de construcción de paz con justicia social.


[1] VEGA, Renán. Injerencia de los Estados Unidos en el conflicto Colombiano. EN: Comisión histórica del conflicto y sus victimas

[2] De Zubiria. Sergio. Comisión histórica del conflicto y sus víctimas. Pág. 37. pdf

[3] Ibídem Pág. 42.