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COMPAÑERAS, COMPAÑEROS,

Por; Rafael Buitrón

13 de Septiembre de 2016

A tres semanas del plebiscito histórico que marcará nuestro futuro inmediato y ojalá más, debemos intensificar y hacer más eficiente el trabajo por el Sí en las comunidades. Bien conocemos nuestras condiciones: no tenemos un peso, pocos medios de comunicación a nuestro favor, prejuicios y etiquetas en contra, años de cabezas lavadas por la guerra, el capitalismo y toda su monstruosa maquinaria mediática. ¿Qué nos queda? Darnos a la tarea del voz a voz, del voto a voto; hablar con paciencia y claridad a la mayor cantidad de vecinas y vecinos posible, en todo lado: tienda, autobús, restaurante, reunión familiar, de amigos, reuniones de juntas, etc, etc. Y como no vamos a leernos las casi 300 páginas de los acuerdos si ya no lo hicimos, nos toca concentrar esfuerzos, hacer economía, pues. 

Una manera que les proponemos es dedicarnos a tumbar las mentiras del No; es bastante sencillo, se tratan de groserías, absurdos, inventos de unos oligarcas llenos de odio y sobre todo, de mucho miedo. Mucho miedo de que el pueblo de una vez por todas alcance Poder y pueda desplazar definitivamente a esa secta de ricos que nos gobiernan desde hace casi 200 años.

Entonces, las mentiras más frecuentes del NO:

. "Los acuerdos son unos chanchullos que negociaron por allá lejos el gobierno y los comandantes, no tienen nada que ver con nosotros el pueblo." No quieren que leamos los acuerdos, es su mejor manera de que no nos demos cuenta de lo importantes que son para nosotros y cómo abren una nueva etapa en el país (más abajo seguimos con esto).

. "Se negoció la impunidad de las Farrr." Todos los integrantes de la guerrilla, al igual que políticos, empresarios, militares y otros que se hayan visto involucrados en el conflicto, van a pasar por la Jurisdicción Especial para la Paz, formada con los mejores juristas del país. Tiemblan los parapolíticos y su brazo armado, por eso la oposición encarnizada.

. "Se está entregando el país a las Farrr." No se discutió en ningún momento el capitalismo, el neoliberalismo, la venta del país a las multinacionales, los planes militares de dominación y opresión por la fuerza, el nivel de vida de la oligarquía ni de la burguesía ni nada que se le parezca.

. "Se les va a otorgar sueldos de 2 millones de pesos a los guerrilleros." Se les va a dar menos de un sueldo mínimo, por dos años, para apoyarlos en su reinserción en la sociedad, la cual depende tanto de ellos, como del Estado y de todos nosotros. Además, la guerra le cuesta al país 2 billones al año; mientras que a la paz la financia el mismo crecimiento económico que va a generar (incluyendo la baja de los costos de la guerra, claro).

. "Los acuerdos no terminan la guerra, van a seguir apareciendo grupos armados." Todos sabemos que la única manera de que no sigan apareciendo grupos armados es que se solucionen las causas del conflicto, que la lucha armada y la violencia ya no tengan razón de ser. Por eso los acuerdos giran en su totalidad en torno a esas causas, son un paso real y concreto hacia la Paz que necesitamos.

. "Si se desmoviliza la guerrilla, ¿quién nos va a cuidar a las comunidades del paramilitarismo? Mejor voto NO." Los territorios que son hoy zonas de influencia de las Farc, son prioritarios en los acuerdos; es decir, son los primeros a los que el Estado va a tener que garantizarles seguridad, inclusión, desarrollo, participación, etc. De no hacerlo, recibirá el repudio del pueblo, de la opinión pública internacional, más sanciones económicas y jurídicas que, les aseguramos, no va a querer recibir.

Estemos claros, las Farc se sentaron a discutir con su enemigo histórico de clase durante 4 años, después de que les maten a bombazos a sus principales comandantes, de que les hagan la guerra sucia por los medios de comunicación todos los días desde hace 50 años, de que los traicionen cuando los procesos de paz de La Uribe y el Caguán, de que los llamen narcotraficantes, terroristas y tantas cosas más, para lograr unos acuerdos que nos incluyen a todo el pueblo colombiano. ¿O para quién creen que es la Reforma Rural Integral? ¿Para quién es la participación política y la lucha contra la corrupción? ¿Para quién son los planes de sustitución de cultivos de uso ilícito y la lucha contra el narcotráfico? ¿Para quién es el sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición? En definitiva, ¿para beneficiar a quiénes es que se proponen terminar el conflicto? Estos acuerdos, más que entre el gobierno y las Farc, son entre el gobierno y el pueblo colombiano. Tenemos que apropiarnos de ellos, son nuestro programa de lucha, nuestras banderas, los fundamentos principales por los que vamos a seguir saliendo a las carreteras y calles del país a partir de ahora.

Ojo con quienes se dedican al saboteo o al oportunismo, quienes dicen que están por la paz pero no se les ve encima ni un botón al menos blanquito; ustedes los conocen de tantos años, son los que hablan, hablan y no hacen más que para ellos. No les sigan la corriente; lamentablemente, hoy día, con los tiempos que nos quedan, las necesidades que tenemos, nos toca evitarlos, serles indiferentes, no compartirles espacios. Esta campaña es nuestra, la vamos a ganar y vamos a abrir una nueva etapa de victorias, algo que nunca tuvimos, y nos vamos a crecer en responsabilidades y compromisos, basados en la acción, en la lucha y las propuestas, como siempre lo hemos hecho y siempre lo haremos.

Por último, seamos conscientes que siempre que la paz fracasó, la guerra que le siguió fue mucho peor. Que los que van a la guerra son nuestros hijos, no los de ellos. Y sea que crea usted en Dios, en el destino, en la suerte, en el hombre, o en lo que sea, hay que tener fe en la paz, hay que creer en ella, con optimismo, con esperanza, es nuestro propio sueño, grande y hermoso.

Parafraseando a la cultura del fútbol, hay que ganar, golear y gustar, en ese orden: primero y fundamental, que gane como sea el Sí; ¿por goleada? Mucho mejor... el gusto se lo ponemos cada una y uno de nosotros. El 3 de octubre, enguayabados de la alegría, veremos cómo sigue la cosa...