El Enfoque de Género se Respeta

Por: Juan Sucre

04 de Noviembre de 2016

El alto conservadurismo de la iglesia católica y de (lamentablemente) amplios sectores de la sociedad colombiana, dieron a los mentirosos promotores del NO el argumento más sólido, arcaico y represivo para tumbar los acuerdos de La Habana en el plebiscito del pasado 2 de octubre: la tal "ideología de género".

También vale destacar el impulso que dio a este argumento la muy inoportuna publicación de la cartilla de género realizada por el Ministerio de Educación dos meses previos al plebiscito. A partir de esto, elaboraron la mentira de que los acuerdos llevaban a los homosexuales y ateos al poder, generando un sancocho en el pueblo que mezcló derechos humanos fundamentales con religión, fascismo e intereses de clase implícitos.

"La tal 'ideología de género' no existe", podría haber declarado sin ambajes el presidente Santos, pero como se trataba de defender los derechos de las y los excluidos, oprimidos, nada.

Por suerte, los legítimos avances logrados en la lucha por las organizaciones de mujeres y LGBTI en todo el país resultaron innegables para la mesa de negociaciones, por lo que el compromiso a incluir transversalmente la reivindicación de sus derechos en los acuerdos, fue resuelto y contundente, no dejando lugar a dudas: El enfoque de género es parte fundamental de la construcción de una paz estable y duradera en el país.

"La inclusión de un enfoque de género en un proceso de paz como éste no tiene antecedentes en el mundo y busca fundamentalmente crear condiciones para que mujeres y personas con identidad sexual diversa, puedan acceder en igualdad de condiciones a los beneficios de vivir en un país sin conflicto armado." asegura el comunicado conjunto número 82, del 24 de julio de 2016.

Los dinosaurios del NO se crearon su propia idea de lo que decían los acuerdos (aun hoy no sabemos realmente si los leyeron) y jugaron con la fe cristiana y católica del país; activaron militantemente a las iglesias y enfrentaron a las y los colombianos en una discusión sin pies ni cabeza, basada en falsedades tal como declaró Juan Carlos Vélez, director de la campaña del NO, al que días después le costó su puesto.

Obtuvieron su victoria por un estrecho margen de 53 mil votos que, según creen muchas y muchos, se les volvió en su contra: la paz es ya sin dudas un clamor generalizado en el país, los acuerdos están hoy mucho más claros para la gente, se zanjaron diferencias de forma, se puso a debatir seriamente sobre la inclusión de todos los sectores de la sociedad en los mismos y plantó una semilla que aumenta la esperanza: definitivamente caminamos hacia una sociedad más democrática, inclusiva y de vocación pacífica.

En La Habana ya se llegó a consensos con las mujeres, la comunidad LGBTI y las iglesias. Todas y todos quedaremos incluidos en el nuevo país que se avizora, donde, con la fuerza del pueblo organizado y participando activamente en la implementación de los acuerdos, continuaremos construyendo la paz con justicia social que tanto necesitamos y nos merecemos.

Nota: Cuando nos referimos a los promotores del No lo hacemos en masculino ya que, siendo hombres y mujeres sus integrantes, el machismo es la 'ideología' predominante, entre otras igual de nefastas.